Virginidad: «Excusa para manipular el cuerpo de la mujer»

El concepto de la virginidad femenina se ha utilizado a través del tiempo como una forma más de manipulación del cuerpo de la mujer. Ejemplo de esto es que, desde la antigüedad las tribus nómadas tenían como requisito que las mujeres conservaran su virginidad hasta el matrimonio, como prueba de ello, debían mostrar las sábanas manchadas de sangre al día siguiente de la primera noche de bodas.

La visión religiosa católica también resalta la virginidad como una virtud de entrega plena al marido. De esta forma, socialmente se ha institucionalizando la virginidad, “ser señorita” y guardar “su reputación” en dos centímetros de un tejido, conocido como himen, que a veces no está presente en el momento del nacimiento o que se puede perder en determinados accidentes que se produzcan en la vida de la mujer.

La virginidad sigue siendo una garantía para los hombres de que es la primera relación de su pareja y que él es el primero en tenerla como propiedad. Se entiende como un premio de exclusividad, pero nadie cuestiona si es la primera relación del hombre, ya que la sociedad promueve al hombre como dueño de la mujer y ésta como objeto de sumisión.

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