¿Tener sexo con una muñeca sexual es una perversión?

Las muñecas sexuales son un juguete sexual que imitan el tamaño y forma del cuerpo humano. Generalmente, tienen características femeninas, aunque también existen modelos masculinos. Japón es considerado el principal productor de muñecas sexuales desde hace ya 10 años.

El uso de las muñecas sexuales ha generado grandes controversias, sobre todo porque son hechas con una apariencia cada vez más real. Incluso, muchos modelos se pueden personalizar imitando a alguien conocido, lo que hace aún más perturbador su parecido con una mujer real.

El problema surge cuando las personas comienzan a preferir las muñecas inflables, en vez de tener contacto real con su pareja o de establecer una relación física. En los compradores de estas muñecas se ha observado cierta deshumanización de las relaciones personales, en aquellos que se vuelven adictos.

Mientras que por un lado, hay quienes piensan que las muñecas sexuales son un recurso novedoso, creativo y divertido que rompe con la monotonía sexual; por otro, hay quienes creen que estos objetos son para pervertidos, adictos sexuales o enfermos, ya que no ven normal excitarse con objetos sexuales.

Utilizar juguetes sexuales no es de personas pervertidas, como muchos piensan. Son herramientas sexuales que se utilizan como palanca para ayudar a aumentar y diversificar el placer sexual en pareja o durante la masturbación.

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Todo acto que se realice con exageración y desenfreno llevará al ser humano al desorden físico, emocional o psicológico, por lo que usar un juguete sexual de una manera sana y en intimidad, no representa ningún trastorno.

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