¿Qué puede hacer un padre si descubre a su hijo viendo pornografía?

La pornografía es la exhibición de contenidos sexuales, en forma obscena, con la intención de excitar o promover la lujuria. Aunque en algunos casos puede ser usada como una herramienta que mejora la salud sexual de las personas, cuando se trata de niños o adolescentes el panorama cambia.

Esto debido a que en esta etapa su personalidad aún es moldeable y no tienen la información necesaria para interpretar lo que observan.

La pornografía degenera el desarrollo gradual de un joven, además de que pervierte la comprensión del contenido real de la relación sexual, ya que siempre se exagera y se sobreactúa el criterio del placer que en la realidad es muy individualizado.

No obstante, los niños y jóvenes tienden a sentir curiosidad por estos contenidos, porque quieren saber sobre el sexo, por lo que muchos de estos acuden a libros, televisión o internet para consumirlos.

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Una de las graves problemáticas del mal uso de la pornografía es que esta no enseña a ser seres más sexuales y más satisfechos, sino que solo invita abiertamente a la práctica sexual sin límites y a relaciones prácticamente imposibles, ya que deforman la verdadera esencia de los seres humanos en cuanto a la sexualidad.

Realidad que no es entendida por muchos jóvenes, quienes ven pornografía con frecuencia y entienden que es un concepto real del amor y las relaciones sexuales.

Como padres, constantemente debemos contribuir al desarrollo emocional y afectivo de nuestros hijos, manteniendo contacto con las realidades de los mismos, escuchando y atendiendo sus quejas, supliendo sus preguntas.

Es importante que entendamos que no podemos evitar la pornografía, pero sí podemos educar y guiar a nuestros hijos con el objetivo de que no sientan la necesidad de consumirla.

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