Masturbación femenina ¿Una práctica reprimida?

Poco se habla sobre la masturbación femenina, entendiéndose como una práctica que para muchos resulta sucia y pecaminosa. Sin embargo, se ha demostrado que esta se practica desde la antigüedad y que con frecuencia fue la única fuente de orgasmos para la mujer, sobre todo cuando los hombres estaban en la guerra o de cacería.

A pesar de ser un acto reprimido, existen registros históricos que revelan su uso en la antigüedad y la prehistoria. En los siglos 16 y 17, la masturbación se valoraba, porque se creía que favorecía la fecundidad. Las matronas, que fueron las primeras comadronas, introducían a las futuras madres en la masturbación y en la producción de orgasmos fecundadores.

En la actualidad, la población sana se masturba desde edades tempranas hasta el final de su vida. Según estadísticas publicadas es la revista rexpuestas del 92 al 94% de los hombres se masturban y del 85 al 93% de las mujeres. Además, en las estadísticas de la consulta de los sexólogos sale a relucir que las mujeres que se masturban llegan con facilidad al orgasmo, y que aquellas que no se masturban, tienen un porcentaje elevado de ser anorgásmicas.

La masturbación es una práctica íntima, privada, que puede asociarse, o no, con la relación que se tenga con otros. Es una manera de mantener activo el erotismo y puede ser practicada por hombres y mujeres durante toda su vida, sin culpa, castigos ni temores.

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A pesar de los beneficios que ofrece, no debe considerarse obligatorio masturbarse. Como en todas las conductas sexuales, es fundamental que cada persona sea quien decida de forma libre y responsable la conveniencia o no de su práctica, de acuerdo con sus valores, sus creencias y a sus necesidades.

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