¿La virginidad es otra manera de controlar la sexualidad femenina?

El concepto de la virginidad femenina se ha utilizado a través del tiempo como una forma más de manipulación del cuerpo de la mujer. Se trata de una construcción social que juzga a las mujeres en función de cuándo y cómo comienzan a tener relaciones sexuales, determinando que su valor y garantía depende de ello.

Todo esto se origina desde la antigüedad, cuando se consideraba la mujer como una propiedad, por lo que debía llegar intacta al matrimonio para que su esposo tenga la exclusividad de su cuerpo.

Como garantía de la virginidad femenina, se exige que esta tenga su himen intacto para que el hombre pueda verificar que sí es su primera pareja sexual. De alguna forma, se premia al hombre con la “inauguración” de la vía vaginal que está sellada por una membrana.

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Este valor exagerado que la sociedad le da a la virginidad femenina, se evidencia también en el caso de las adolescentes que practican sexo anal, sexo oral, y todas las prácticas sexuales, menos la penetración, porque no quieren dejar de ser vírgenes y perder su valor.

A las mujeres se les exige sangre y dolor para considerarlas puras y aptas para el matrimonio, y lo tienen que reflejar con un vestido blanco que lo simboliza.

Es necesario poner un alto a este concepto de virginidad que socialmente se ha creado y que generaciones tras generaciones se ha aceptado. Las mujeres no son objetos que se compran, no son mercancía que deben ser evaluadas, por lo que nadie tiene derecho a jugar con su cuerpo ni a determinar su valor por su vida sexual.

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