Efectos psicológicos en niños de concursos de belleza infantiles

Los concursos de belleza infantiles se han convertido en un negocio bastante lucrativo para quienes los manejan. En estos concursos se aprecian los padres y acompañantes emocionados, motivando los participantes, pero la gran pregunta es qué se esconde detrás de esta realidad.

Generalmente, los niños participantes de un concurso de belleza responden al sueño de sus padres, son empujados a formar parte de estos, sin analizar cómo pueden verse afectados.

Para los niños estos concursos representan un escenario para probar quiénes son, lo que valen y qué pueden lograr en la vida. Por lo que desde temprana edad se sienten expuestos a las críticas, tienen que sacrificar su infancia para parecerse a un modelo falso y tóxico de belleza, lo que disminuye su autoestima y los impacta negativamente.

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Además, cuando un niño o niña pierde en estos concursos, se debe enfrentar el hecho de que públicamente han establecido que no es tan hermosa como para ganar, sino que también debe enfrentar la decepción de sus padres y conocidos.

De acuerdo con la psicóloga y presidenta de AK Counseling & Consulting, Ángela Londoño-McConnell, las motivaciones de los padres para enviar a sus niñas a estos concursos son varias, siendo una de ellas el dinero. Lo que da a lugar a que puedan convertirse en casos de explotación, como recursos económicos de la familia.

El ritual de belleza al que se ven sometidos los niños y niñas que participan en concursos de belleza, pueden convertirse en procesos de torturas y presión psicológica, sobre todo cuando deben realizarse procedimientos para las que aún no están preparados. El hecho de competir entre ellos mismos para que un jurado determine quién es más hermoso o simpático, influye en su desarrollo personal.

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Atar a los niños a estereotipos sociales y poner a concursar lo que valen, es tóxico y se considera una violación psicológica. Lo ideal es dejarlos ser niños y que disfruten su niñez.

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