¿Cuáles son los riesgos de provocar el parto?

El parto inducido es aquel que se provoca mediante distintas técnicas con el propósito de que ocurra antes del tiempo esperado. Cuando el parto es inducido, no se desarrolla de forma espontánea como un parto natural, sino que el médico decide adelantar el proceso.

Existen diversas razones por las que se puede provocar un parto, siendo la más común la protección de la vida y salud de la madre y el bebé. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, aproximadamente uno de cada cinco partos es inducido.

Si el parto no comienza por sí solo, es posible que el médico acelere las contracciones, y provoque el nacimiento.

Las técnicas utilizadas para lograr este propósito dependerán de la situación del embarazo, del estado en que esté el cuello del útero y de la experiencia del médico. Se pueden utilizar medicamentos para acelerar el parto, hasta métodos manuales muy efectivos.

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En algunos casos, los partos provocados pueden representar un gran riesgo, tanto para la madre como para el bebé, por lo que debe evaluarse bien antes de hacerlo.

Como se acelera un proceso que debería suceder a su tiempo y bajo sus propias condiciones, el parto inducido conlleva numerosos riesgos, que deben ser conversados y analizados por el especialista y la madre antes de proceder.

Lo ideal es que el bebé nazca de forma natural, pero a veces es necesario acelerar el parto de forma artificial, porque continuar con el embarazo puede suponer riesgos para la madre y su bebé. Provocar un parto debe ser una decisión estrictamente médica, en la que se evalúe bien la etapa recomendable que suponga menos riesgos.

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