¿Cuáles son las consecuencias de etiquetar a los hijos?

En la relación entre padres e hijos, las etiquetas pueden ser nombres o significados que se le ponen a una acción o a una característica de la personalidad de los hijos, que regularmente hace que estos se comporten de acuerdo a la etiqueta que le han puesto.

Esto se conoce como Efecto Pigmalión y fue demostrado en un estudio realizado en 1968 por los psicólogos Robert Rosenthal y Lenore Jacobson, quienes seleccionaron al azar a unos estudiantes y le dijeron a sus profesores que unos eran más inteligentes que otros. Al final, el desempeño del grupo que se suponía tenía más capacidad intelectual fue mejor que los del otro grupo.

En el caso de los padres, el uso de etiquetas como “torpe”, “llorón”, “molestoso”, entre otras, muchas veces sucede porque los padres esperan demasiado de sus hijos y cuando se dan cuenta de que sus hijos no son perfectos, no saben cómo reaccionar y recurren al uso de nombres negativos. Sin embargo, usar etiquetas en los hijos puede limitarlos a sentirse que sólo tiene una sola manera de ser y que por más esfuerzos que hagan por cambiar o ser diferente, no lo lograrán.

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