¿A qué se debe la rivalidad constante entre las mujeres?

De alguna forma, desde muy temprana edad, las mujeres son criadas con la idea de que son rivales y que deben competir para poder dejar claro quién es mejor, quién es más hermosa o quién es más importante.

Esta marcada división entre las mujeres en la estructura social, termina dando lugar a la constante crítica y juicios de valor en sus relaciones. Esto se hace evidente en la vida cotidiana, como en el hecho de que a la mayoría de las mujeres se le dificulta halagarse entre ellas mismas o reconocer las virtudes de una u otra, sin sentir envidia.

Esta rivalidad se expresa de manera implícita, ya que no se trata de una guerra declarada donde abiertamente dejan saber lo que piensan, más bien se trata de una agresión indirecta. Cuando una mujer se da cuenta del poder, la belleza o el talento que tiene otra, automáticamente comienza a verla como su enemiga de manera inconsciente.

Incluso, en reuniones o en situaciones laborales, a veces a las mujeres les da miedo ponerse de parte de otras mujeres, por lo que evitan estar de acuerdo con ellas. Contrario a esto, la mayoría de los hombres casi siempre están de acuerdo unos con otros y trabajan en equipo sin avergonzarse de ello.

El reconocido psicólogo y catedrático Noam Shpancer, sostiene que cuando el valor de las mujeres está unido a las personas que pueden fecundarlas, es decir los hombres, tienden a competir por razones evolutivas.

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Es necesario romper con la creencia de que las mujeres debemos competir entre nosotras mismas, debemos dejar de pensar que cada una tiene que marcar su territorio.

Para lograr esto, es fundamental empezar a apreciar quienes somos, amar nuestras diferencias y reconocer nuestro valor como personas; sólo así comenzaremos a apoyarnos y a dejar de maltratarnos unas con otras.

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