Foto de niños caminando

¿Es normal que dos niños jueguen al papá y la mamá?

Foto de niños caminando. La sexóloga Verónica Kenigstein explica que “los juegos sexuales en los niños son normales porque presentan la forma de explorar sus cuerpos.”

Los padres y, muchas veces, las personas que cuidan los niños se mortifican cuando entran a una habitación y encuentran a dos infantes con la falda levantada o el pantalón abierto. La reacción típica se dispara: “María y Franco, ¿pero qué están haciendo? ¡Dejen de inventar! Mira, Franco, tú eres un fresco, ¿qué le estabas haciendo a mi niña?” Las críticas, acusaciones y, sobre todo, el morbo adulto se desborda sobre niños de tres a cuatro años. Ellos, confundidos, no comprenden cuál es la razón por la que le gritan o lo sacan de la habitación por un brazo.

Otro caso es la madre que llega, y encuentra a su hijo de seis años viendo la televisión mientras tiene la mano dentro del pantalón, tocándose sus genitales. Esta situación lleva varias semanas ocurriendo. Ella vuelve a decirle, como otras tantas veces, “Déjate de hacer eso que se te va a caer la pistolita”.

Las escenas descritas son algunos de los ejemplos donde se plantean los juegos sexuales, una realidad común en niños y niñas entre los tres y los diez años de edad. Muchos padres no entienden este término que comprende la autoexploración, la masturbación y los juegos sexuales. El psicólogo Juan Pablo Arrendondo comenta que “en esa etapa los niños y las niñas presentan una natural necesidad de satisfacer su curiosidad sobre su cuerpo”.

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La autoexploración se inicia cuando el bebé utiliza sus manos para investigar sus extremidades como manos y pies. Igualmente, se está explorando su cuerpo cuando le cambian el pañal y busca tocar su pene o vulva. Más adelante, “la nana” puede encontrar a dos niños comparando quién tiene el pene más grande. Este proceso de curiosidad continúa a través de la primera infancia y es motivada por la curiosidad que despierta en ellos el aspecto físico de los genitales humanos, más que por su funcionamiento.

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Uno de los cuestionamientos que surge con mayor frecuencia cuando una madre encuentra a una niña o niño masturbándose es: ¿siente placer?, ¿llega a una conclusión? la respuesta es sencilla, el placer que una niña o niño recibe por manipular sus genitales es comparable a la satisfacción de chuparse el dedo. El desarrollo biológico a esa edad no le lleva a un orgasmo; es placentero y por eso lo repite, sin ser este juego ni más ni menos que un aprendizaje sobre su cuerpo y su capacidad de sentir placer.

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A partir de los dos años, la curiosidad va más allá de su propio cuerpo. Las niñas y los niños comienzan a explorar y tocar el cuerpo de otros a través de juegos. Estos juegos son entre niños de una misma edad y buscan satisfacer su curiosidad. Ellos quieren saber si los demás son iguales a ellos o diferentes.

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Como lector, padre de niños en las edades comprendidas entre los tres a diez años se preguntará: ¿los dejo jugando? ¿cuándo deja de ser normal? ¿Si me pregunta, qué digo? ¿Todos los niños y niñas de esas edades pueden jugar? Primero, respire profundamente y ahora recuerde que su actitud con relación a la sexualidad y la práctica de los juegos sexuales puede comprometer el desarrollo natural de su hijo. Segundo, si llega a casa y se encuentra con los niños en uno de esos juegos, o desnudos, lo recomendable es buscar una forma calmada de cambiar la actividad. Puede decirles: “Bueno chicos, ahora vamos a ponernos la ropa, lavarnos las manos y ver un programa.” Luego, cuando sienta que puede conversar sobre lo ocurrido, de forma pausada, entonces lo invita a conversar sobre el “juego” en el que ella o ellos estaban participando. Su posición debe ser abierta para responder a la curiosidad que ellos tengan. De manera clara y precisa puede responder a las preguntas sobre el cuerpo humano, cómo se parecen, por qué la niñas no tienen pene, por qué las mujeres tienen senos, etcétera. Concluya expresando su disposición a escuchar, conversar y responder cualquier cuestionamiento presente o futuro sobre el tema. En la medida que les dé confianza a sus hijos, ellos se acercarán a usted para buscar las respuestas o conversar. Con esta actititud está sentando la base para una relación padre-hijo apropiada que servirá de puente para el futuro.

Foto de controlEs importante destacar que los juegos sexuales ocurren de forma natural entre niños de edades similares. Si su hijo se acerca y le dice que Joselito, el hermano mayor de su amiguito, se mete en sus “juegos” ¡ESCÚCHELO! Si los niños que están participando de la actividad son de una misma edad y lo hacen con consentimiento mutuo será parte del proceso natural que se ha descrito. Ahora bien, si un niño mayor (un año o más que el suyo) está participando, no es apropiado. El niño mayor trae una experiencia dispar al momento de desarrollo de los menores por lo que deja de ser un juego. Este es un buen momento para sentarse a conversar sobre la importancia de respetar su cuerpo y cómo él tiene derecho a decir que NO si una persona quiere tocarlo. Es de suma relevancia que su hijo sepa que usted le cree y lo apoyará siempre que lo necesite.

La madre que encuentra a su hijo, desde hace semanas, masturbándose frente a la tele quieren saber qué hacer. Lo primero es motivar a establecer los límites apropiados. “Miguelito, tu cuerpo es tuyo, si vas a tocarte, por favor ve hacerlo en privado. Recuerda que debes lavarte las manos pues estás tocando un área que se moja con orina.” Al momento, que comience a establecer una estructura para realizar una actividad que se entiende que es “placentera” la intensidad y las repeticiones comenzarán a disminuir. Por un lado está respetando su derecho a la autoexploración y el aprendizaje y, por otro lado, está estableciendo que los actos sexuales son personales y deben manejarse en intimidad.

He tenido la oportunidad de escuchar una madre, con mucho orgullo decir: “Mis hijos NUNCA practicaron juegos sexuales. Ellos eran muy tranquilos y nunca estaban preguntando de esas cosas.” Si un niño no ha preguntado sobre sexualidad y ya tiene cerca de los seis años, es probable que haya recibido el mensaje indicando que no debe hablar del tema. Los juegos sexuales son una oportunidad que los niños se dan de satisfacer las curiosidades sobre los genitales, las diferencias y las similitudes. Los mismos le ofrecen a los padres, madres y tutores la ocasión para reflejar su actitud hacia la sexualidad y cómo ésta, a su vez, afectará el desarrollo apropiado de la identidad sexual, el respeto a su cuerpo, su disposición a respetar a los demás y su capacidad de hablar de manera franca sobre los temas vinculados a la misma.

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Puntos claves:

  • Utilizar el término apropiado para hablar de los genitales: pene/vulva pues la “palomita”, “cuca”, “pistolita” o “pajarito” pueden confundirlos.
  • Permitirle que explore y toque su cuerpo, enséñele el concepto “intimidad” que debe caracterizar los juegos sexuales, diferenciándolo del concepto “a escondidas.”
  • Aprovechar las oportunidades que cualquier día brinda una pareja besándose en la televisión o una mujer embarazada para responder cualquier pregunta que surja del tema.
  • Responder la pregunta que le haga, aún sea para responder que “…no sabe la respuesta…” y que podrían averiguar juntos.

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“Largo es el camino de enseñar por teoría, breve y eficaz por el ejemplo.” SÉNECA dijo esto hace más de 200 años, pero sigue siendo vigente. Su actitud como madre o padre servirá para que su hijo sienta confianza de expresarle sus miedos o preguntas.

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