Moda

El sexo es una moda

Foto de un maniquíLa historia de la sexualidad es, sin duda, una expresión del desarrollo de la humanidad. A cada etapa le ha correspondido una moral y como consecuencia un tipo de vida y expresión del sexo.

Pertenecemos a una sociedad pluralista donde la moda la impone la publicidad y el comercio. Comemos, bebemos, fumamos, vestimos y bailamos lo que ellos nos señalan. Confirmamos que estamos actualizados en la medida en que cumplimos con dichas órdenes.

Los más vulnerables son los jóvenes; ya que las hormonas “andan de fiesta” y se les vende que mezclar la vida sexual sin límites con el disfrute del cuerpo al máximo, con el placer desbordado y exagerado, es estar “a la moda”.

Las manifestaciones de esta nueva mercancía en el mercado aparecen con una oferta sexual más abierta, de más disponibilidad y de menos reglas. Todo vale, todo se puede si el objetivo es disfrutar, entonces vincular a tres en una relación sexual, hacer uso de los estimulantes sexuales de moda, añadirles alcohol, el adulterio o el intercambio de parejas tienen que ser necesariamente validados para poder estar “a la moda”.

En momentos en que estas prácticas indican “normalidad”, las nuevas generaciones las asumen sin ninguna dificultad y, lo que es peor, asumen que quienes no lo hagan son los que están fuera del grupo y de la moda; son los anormales.

El sexo como tal tiene una parte instintiva que conduce a ciegas a la búsqueda del placer deseado. De eso no hay dudas. El componente social y moral es el que pone o quita los frenos a lograrlo. La moda y la publicidad hoy apuestan a reducirlos o a eliminarlos.

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Una vida sexual sin frenos conllevan a un choque, trae consecuencias no inmediatas, y no me estoy refiriendo con esto a embarazos, infecciones de transmisión sexual, VIH, u otra, hablo de la construcción de generaciones sin un referente que les permita vivir una vida sexual con placer, con novedad, pero en un marco donde el amor tenga un contenido vinculante.

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No estamos hablando de una vida asexual (sin sexo), estamos hablando de una vida sexual de iguales dimensiones, en libertad, en entrega, pero con una persona con la cual se comparten sentimientos y no modas.

Las modas pasan de época con mucha rapidez y las actuales están llevando a los jóvenes por un camino peligroso.

La tarea de estos temas no es convertirlos a nada, más bien es advertirlos de todo.

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