¿Cómo mejoramos la autoestima de nuestros hijos?

autoestimaAyudar a construir la autoestima de un ser humano es una tarea importante y delicada. Los padres, desde el momento del nacimiento del bebé están activamente enfocados en cubrir cada una de sus necesidades físicas, dándole comida, cambiándole el pañal, manteniendo limpio su cuerpo. Igualmente, a partir de este momento se inicia el vínculo de afecto, amor y confianza entre padres e hijos, el cual es el primer paso para la formación de la autoestima.

El concepto de autoestima ha sido definido como la opinión que tiene una persona de sí misma. Es decir, es el valor positivo o negativo que las personas le atribuyen a sus capacidades, rasgos corporales y desenvolvimiento social. Este valor puede ir cambiando con los años y sus variaciones son totalmente dependientes del entorno en el cual la persona se desarrolle.

En los niños, el concepto de lo que otros puedan pensar de ellos comienza alrededor de los 5 años. A esta edad la relación social más importante para un infante es con sus padres, por lo que esa autoestima que va creciendo va a depender de la relación que los hijos tengan con sus padres. En este sentido, son ellos los encargados de enseñar la importancia de una buena salud física, fomentar la salud emocional y mantener una estabilidad de armonía en el hogar.

El primer paso para lograr el buen desarrollo de la autoestima es dar amor, porque un niño o niña que se perciba querido, podrá sentir confianza en sí mismo, porque sin importar lo que haga o suceda, sentirán que sus padres siempre estarán cerca con el mismo aprecio de siempre. Otro aspecto importante es la atención que se le preste; cuando los niños hablan, sin importar el tema que ponga, el deber del adulto es escuchar, guardar el celular si es necesario, dejar de hacer lo que esté haciendo y mirar al pequeño a los ojos para demostrarle que lo que piensa y lo que dice es importante. Si no es posible que el adulto detenga la actividad que está haciendo, o pueda prestar la debida atención, es recomendable confirmarle que no pueden hablar en ese mismo momento, pero que más adelante podrán hablar, e inmediatamente sea posible, se retome el momento con el niño o la niña.

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[box type=”tick” border=”full” icon=”none”]Algunos padres entienden que poniendo límites y reglas en casa pueden fomentar inseguridades en el niño o la niña, cuando realmente es todo lo contrario. Una persona con las reglas y límites claros es una persona segura, dado que puede entender lo que se espera y cuales consecuencias pueden tener sus actos.[/box]

Para enseñar los límites y no afectar la autoestima, los padres deben hacer un ejercicio y aprender a corregir el comportamiento y no al niño o la niña. Cuando se corrige por hacer una rabieta en el suelo, es mejor hablar de lo mal que es tirarse al suelo, llorar y patalear de esa forma y dejar a un lado, los calificativos personales y expresiones como: “Eres un malcriado”, “Que malo eres”, entre otros, porque estos ayudan a bajar el autoconcepto del niño o la niña y no a corregir el comportamiento.

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En el caso de los logros, es importante celebrarlos, sin importar lo pequeños que sean, porque un comportamiento que recibe consecuencias positivas, como abrazos, halagos y celebraciones, tiende a repetirse. Sin embargo, mientras la meta final llega, es recomendable enfocarse en los esfuerzos realizados. Felicitar y reconocer los frutos obtenidos es tan importante como hacer entender a los niños por qué deben estar orgullosos de sí mismos. Preguntarles cómo se siente por haber logrado lo que estaba haciendo, ayuda a que entiendan que el reto superado no es para complacer a los padres y demás familiares, y que le está dando satisfacciones personales que solo él o ella puede apreciar.

Debido a que la autoestima es un sentimiento variante en el tiempo, los padres siempre deben estar alerta en cualquier cambio de ánimo presentado por los niños, en especial al acercarse la adolescencia. Es común que los y las adolescentes tengan complejos, inseguridad y vergüenza por todos los cambios físicos y emocionales que se experimentan durante la pubertad. Para continuar ayudando a los hijos en esta etapa, los padres deben fomentar su aceptación, dialogar sobre sus cualidades, recalcar sus habilidades y crear espacios donde el joven pueda sentirse útil e importante dentro de la dinámica familiar.

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[box type=”note” border=”full” icon=”none”]El diálogo entre padres e hijos es una herramienta vital para continuar ayudando a fortalecer su autoestima. Continuar reforzando el respeto personal y el respeto a los demás debe ser prioridad y se debe enseñar la aceptación y la tolerancia hacia las diferencias tanto personales como a los demás.[/box]

En esta etapa de la vida la formación personal puede continuar. Es recomendable incentivar en los hijos para que realicen ese deporte o actividad que le gusta, así como inscribirlos en clases donde cultiven sus habilidades y donde la compañía de los padres se convierta en animador y reforzador de lo que puede hacer.

Ayudar a mantener la autoestima en la vida de los hijos es una ardua tarea de amor, observación y acompañamiento, donde los padres deben convertirse en creadores de la misma y moldeadores de los comportamientos y valores enseñados. Un niño o niña educado bajo unos padres con autoestima y autoconcepto bajo será una persona débil en sus relaciones intrapersonales e interpersonales, que lo guiaran hacia el camino de la inseguridad. Por eso, es de suma importancia reconocer si los primeros que debemos trabajar en aumentar la seguridad y el valor propio son los adultos, para de una manera saludable poder transmitirlo a la generación que nos sigue.

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