Realidad virtual

Un mundo virtualmente conectado que oprime la realidad

Es un hecho que vivimos en la Era Tecnológica, donde tener un móvil inteligente se ha convertido en algo tan normal – y hasta “necesario” – como llevar ropa o zapatos. Casi nadie sale de su casa sin este dispositivo, y muchos son los que se devuelven si al salir notan que lo han olvidado. Simplemente son considerados como una extensión más del cuerpo.

Sin embargo, esta conectividad constante, aunque no se puede negar que tiene numerosos beneficios, sobre todo para aquellos que lo utilizan para aspectos laborales y conexión con sus seres queridos, también provoca diversos efectos negativos en la salud, dando lugar a daños psicológicos y neurológicos.

Las distintas investigaciones científicas que se han realizado acerca de este tema, revelan que, a nivel mundial, un alto porcentaje de las personas padecen de adicción al celular, a la conectividad y al uso de las redes sociales. Incluso han surgido nuevos síndromes y trastornos como consecuencia de esta realidad, como la nomofobia, que es el miedo irracional a estar sin el teléfono móvil.

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Con el tiempo, estas actitudes dependientes y comportamientos tóxicos perjudican el bienestar y la calidad de vida, ya que suelen desencadenar en:

  • Problemas de déficits de atención.
  • Inquietud y ansiedad por estar “conectado”.
  • Alteraciones del estado de ánimo.
  • Conflictos en las relaciones sociales.
  • Aislamiento y soledad.
  • Descuido de las prioridades u otras actividades cotidianas.
  • Trastornos del sueño.

De alguna manera, todo esto depara en una verdadera adicción como cualquier otra, que necesita ser identificada y tratada.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que una de cada cuatro personas experimenta cambios en la conducta asociados a las adicciones sin sustancias.

Comportamientos como revisar con frecuencia el celular, aún sabiendo que no hay notificaciones nuevas; interrumpir conversaciones por ver la pantalla; no prestar atención u olvidar las cosas por usar las redes; no descansar apropiadamente por estar navegando en internet y muchos otros más, deben alertar de que algo no está bien y se está desarrollando una adicción.

Aclaro, no está mal estar conectados, el problema nace cuando no hay control de ello y se hace un mal uso de las herramientas tecnológicas.

Es paradójico que tanta conectividad, esté provocando tan inmensa desconexión con quienes somos, con quienes amamos y con nuestra vida misma.

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Te invito a despojarte de tu celular y a atreverte a pertenecer al mundo real, deja a un lado la preocupación por avisar a todos lo que haces o donde estás y disfruta el momento, aléjate de las vitrinas de las redes sociales y comprométete con tu bienestar. Para estar “conectados”, debemos antes tener la capacidad de “desconectarnos” y de saber distinguir lo virtual y editado de la vida real.

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