Si no estamos formando sexualmente a nuestros hijos… ¿Quién lo hace por nosotros?

Foto de una butacaHace dos generaciones, la educación sexual partía de los comentarios que los hijos escuchaban en las conversaciones de los adultos o las experiencias que los compañeros comentaban; estas informaciones, teñidas de misterio y fascinación se mezclaban con los comentarios de los mayores que hablaban de la “perdición del sexo”. Una generación más tarde, las películas pornográficas estuvieron más accesibles para las niñas y jóvenes; las informaciones obtenidas de manera informal, sumadas a lo que se aprendía del “sexo en vivo”, se convirtieron en una fuente para la educación sexual de muchos. En cambio, la generación actual está expuesta a un bombardeo de informaciones con contenido sexual, y puede conectarse y obtener información de las diferentes “plataformas de comunicación” como: las canciones, las series de televisión, las películas, los anuncios publicitarios, internet, entre otras. Todas contienen información variada para aprender y compartir sobre el sexo.

[box type=”note” border=”full” icon=”none”]

Es importante entender que el sexo está “incluido” en todos los medios que nuestros hijos utilizan, y todos tienen una versión diferente. La religiosa habla del sexo en el matrimonio y del sexo como instrumento para traer todos los hijos que vayan a llegar; esta versión implica culpa ante pensamientos o actos sexuales antes del matrimonio, incluyendo la masturbación.

[/box]

La versión médica tiñe de horror el sexo con SIDA, sífilis, Virus de Papiloma Humano (VPH), herpes, embarazos no deseados y sus implicaciones. La versión publicitaria dice “¡SEXO, SEXO, SEXO!” “Goza el sexo con… Logra el mejor sexo… Tú eres el mejor en la cama cuando bebes…” y canciones como “yo soy feliz con mi amigo en el baño.” Todo esto sumado a la falta de una educación sexual formal y bien dirigida de la familia, está ocasionando que los niños, niñas y adolescentes se inicien sexualmente aún cuando el conocimiento de su propia sexualidad no está claro. Entonces… si los anuncios, la internet o las canciones, están formando a mis hijos; yo, ¿qué puedo hacer?

La educación sexual es un proceso de toda la vida. Los padres son los modelos primarios en la educación sexual de sus hijos e hijas. Ellos son los que, con su actitud, le dan la luz sobre la realidad de la sexualidad. Es importante que las familias comprendan que este conocimiento implica tanto los aspectos psicológicos como físicos de los seres humanos; que involucra qué papel tengo dentro de la pareja y cómo expresar de manera sana mis sentimientos.

También puedes leer:   Los envejecientes también se infectan

La madre y el padre, con su disposición para conversar sobre los temas vinculados a la sexualidad como: ¿qué me hace mujer?, ¿la menstruación duele?, ¿por qué se me pone el pene duro cuando veo una niña linda?, ¿por qué me da vergüenza que me digan que soy bonita?, ¿por qué tengo sueños mojados?, etc., están educando a sus hijos a poder responder, con conocimiento, a los retos que su vida sexual les presente.

[box type=”info” border=”full” icon=”none”]

La manera en que la madre proyecte su experiencia sobre la menstruación marcará el gozo o terror que la joven tenga sobre su primera regla. La parte mecánica de la menstruación se la enseñan en el colegio, léase, óvulos, útero, hormonas, etc. Las posibles experiencias de horror y de dolor vienen de las amigas y de la muchacha empleada para los quehaceres domésticos.

Ahora bien, el respeto a los cambios de humor como respuesta a esas hormonas, el apoyo para comprar sus toallas sanitarias, la explicación correcta y amorosa le ayudará a comprender los cambios que experimenta su cuerpo, y el manejo de los sentimientos de niña a mujer, son las oportunidades que mamá y papá tienen para educar la sexualidad de su hija. El manejo de la sexualidad y el conocimiento sobre el sexo que los padres compartan con su hija adolescente, le dará a ella el poder para responder con seguridad y conciencia a los retos que viva.

[/box]

Los varones tienen el sexo expuesto (por su órgano estar externo) y se beneficiarían grandemente de estrategias que su padre le ofrezca de cómo responder ante una reacción espontánea (erección) en público. Si papá le da “consejos” de cómo acercarse a una chica, utilizando la palabra, la música o acciones respetuosas, el chico será un hombre que disfrute de su sexualidad aún cuando no tenga sexo.

También puedes leer:   ¿Se puede cambiar la orientación sexual con terapia de conversión?

El modelo “en vivo” que presenta papá en su trato para con mamá, es la vivencia que le ayudará a la hija a saber cómo debe ser tratada por su futura pareja. Las expresiones de cariño entre los padres, como pareja, sería la manera en que un joven podría comunicarse con su amiga especial o novia. Es prudente citar la parte de una canción, muy famosa, de un artista reconocido que dice: “¡NO BASTA! porque cuando quiso hablarte de sexo se te subieron los colores al rostro y te fuiste…”, pues plantea un cuestionamiento serio: Si no estamos formando sexualmente a nuestros hijos… ¿quién lo hace por nosotros?

Como padres debemos preguntarnos ¿dónde ese preadolescente consigue la respuesta sobre su identidad y lo que le gusta?, ¿qué pasa cuando nuestros hijos necesitan saber sobre la “cosquillita” que sienten cuando le habla alguien que le gusta?, ¿cómo debe reaccionar ante una confusión sobre lo que es masculino o femenino?

[box type=”note” border=”full” icon=”none”]

Plantear el tema de educación sexual nos lleva a preguntarnos si las familias reconocen la diferencia entre sexo y sexualidad. Ambos términos se utilizan, con mucha frecuencia, de la misma manera por muchos padres. Los niños y niñas tienden, como sus padres, a confundir un concepto con el otro. Esta confusión complica el hecho de que nuestros hijos reciban una educación sexual apropiada para un desarrollo adecuado de los conceptos.

[/box]

En artículos anteriores de rexpuestas, el término sexo se ha utilizado para “clasificar a los seres humanos en dos grandes grupos: masculino y femenino; y también, en su uso coloquial, para referirse a la práctica sexual; mientras que sexualidad define al conjunto de relaciones que los individuos establecen entre sí y con el mundo por el hecho de ser sexuados.” Ingrid León en su blog EducaSexo plantea que, “la sexualidad es lo que nos define como pertenecientes a un género (hombre-mujer) y lo que nos brinda la oportunidad de marcar la diferencia”. La sexualidad permite que los niños comprendan porqué tienen un pene o una vulva y qué representa su desarrollo físico en su desempeño como varones y mujeres. Mientras que el sexo es la actividad física donde dos personas comparten, con su cuerpo, el deseo sexual. El sexo permite que dos personas puedan disfrutar, con su cuerpo, de estar más cerca, representa lo que llamamos intimidad.

También puedes leer:   ¿Qué es realmente vivir la vida?

Es importante que entendamos que las respuestas sobre el sexo y la sexualidad, a través de los años, han variado, pero la confusión es la misma.

[box type=”tick” border=”full” icon=”none”]

Pautas efectivas:

  • Como adultos, seamos honestos sobre nuestros sentimientos vinculados a la sexualidad, y en caso de no sentirnos cómodos con el tema podemos decirle a nuestro hijo: “A mí me da trabajo hablar contigo sobre estos temas porque nunca lo hicieron conmigo, pero tú mereces una opción más educada que la mía.”
  • Hablemos con palabras llanas y vayamos al punto. “A ver hijo, ¿tú quieres saber por qué se te pone duro el pene cuando vez una chica bonita?” Bien, eso es una respuesta de tu cuerpo por alguien que te gusta.
  • Desarrollemos en los niños y adolescentes el pensamiento crítico de los mensajes con contenido sexual a los que ellos se exponen a diario. Podemos hacer las siguientes preguntas: ¿Cuánto de lo que vemos en este comercial es real?; ¿la forma de comportarse que promueve la canción es apropiada?; ¿qué efectos puede tener esa conducta en ti?

[/box]

Un ejemplo vale más que mil palabras. Decirle a su pareja: “Mi amor te quiero”, darse un abrazo espontáneo frente a los hijos, o bailar un pedacito de una canción junto a ellos, es un excelente ejemplo de amor que los marcará de manera positiva.

Video recomendado:

Encuesta:

[poll id=”36″]

Dejar un comentario