competencia

El problema de la competencia

competenciaEn el mundo que vivimos todo es una competencia; las mujeres se pelean entre sí para ser la que más se acerque a la imagen aceptada socialmente como “bella”; los hombres se esfuerzan por ser los más fuertes física y emocionalmente; los y las adolescentes compiten entre ellos por ver quien ha experimentado cosas de “adultos” primero; mientras que los profesionales deben competir por tener el perfil más atractivo para las empresa, que les ayude a conseguir un empleo.

La competencia puede ser el motor de impulso que nos motive a crecer, a superarnos y a dar lo mejor de nosotros mismos. Sin embargo, existe una delgada línea entre la competencia sana y la obsesiva, siendo esta última la que lleva a las personas a actuar de manera irracional.

Las personas que hacen una competencia de la acción más mínima, nunca se sienten satisfechas ni con lo que tienen, ni con lo que hacen, porque siempre están preocupadas en tener y hacer algo mejor que quienes le rodean. Este comportamiento no les permite apreciar sus logros, porque tan pronto llegan a la meta, se introducen en una nueva carrera y no disfrutan el logro de haber llegado.

También puedes leer:   El sexo es una moda

[box type=”tick” border=”full” icon=”none”]Ser una persona competitiva en extremo es un deporte solitario, pues esta actitud enfermiza puede alejarnos de los demás. Cuando somos vistos como competidores del equipo contrario, no queda espacio para crear buenas amistades.[/box]

En un mundo que cambia a tanta velocidad, es fácil sentirnos como que debemos correr tras él para alcanzarlo, para ser relevantes y no volvernos obsoletos; pero esta carrera interminable, más que hacernos sentir ganadores, lo único que hace es cansarnos.

Al final del día, lo que realmente importa es que cada persona haya dado lo mejor de sí para alcanzar sus metas y lograr sus sueños, independientemente de lo que están haciendo los demás.

Es momento de que empecemos a luchar por lo que realmente queremos, que trabajemos para conseguirlo y que apreciemos nuestros triunfos, en lugar de enfocarnos en los triunfos ajenos y lo que aún nos faltan por ganar.

También puedes leer:   ¿Cómo podemos guiar a nuestros hijos para que elijan buenos amigos?

Comparte este artículo:

Artículos relacionados:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *