Placer: el único ingrediente que importa

Corazon en la miraLas que pasamos los 30’s, recordamos que cuando éramos niñas nos inculcaban que teníamos que hacer bien los deberes, y que no se discutían; no nos estaban preguntando si queríamos hacerlos, simplemente teníamos que cumplir con lo que nos tocaba, dentro de los que estaban estudiar, mantener la habitación ordenada, comportarnos bien, bañarnos a la hora prevista y respetar a los adultos y sus acostumbrados “NO”. Una lección de vida que nos enseñaba el valor de la responsabilidad, el respeto a las reglas y al mismo tiempo que hay asuntos que no dependen de nuestro estado de ánimo. Por lo menos a mi me criaron así, y pienso que este método más que traumatizar a alguien, deja un gran legado de vida.

Es lamentable ver cómo los medios de comunicación, la internet, el sistema social, la forma de crianza moderna y por ende, los mismos padres y madres, están reforzando y construyendo una generación hedonista, donde solo el placer importa; pero me refiero a un tipo de placer que no implique esfuerzo alguno. Es un poco triste ver cómo ahora todo tiene que ser inmediato y placentero, si no, NO gusta, y lo los resultados de esto ya se están viendo.

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Antes la gente hacía dieta si quería rebajar y se ponía a hacer ejercicio, ahora vemos con asombro como muchos enferman o mueren por tomar “pastillas milagrosas” que aseguran bajar en 14 días todo lo que han engordado en años, porque no es placentero hacer dietas, ejercicios, aprender a comer y esperar los resultados. Tampoco es placentero aprender a manejar un matrimonio en las situaciones difíciles que se presentan, por lo que muchos y muchas no se casan, y así se ahorran la fatiga. No es placentero tener una misma pareja por muchos años, aprender a manejar la rutina y a enamorarse constantemente, por lo que muchos y muchas prefieren cometer uno o varios “adulterios justificados”. No es placentero decirle que NO al hijo o hija cuando le pide algo a sus padres que no necesita, por lo que es más fácil decirle que SÍ siempre y ahorrarse la fatiga de verlo llorar y aprender que no siempre se puede.

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Al parecer nos están enseñando que no es placentero asumir el compromiso que implica aprender a caer, levantarse y seguir el trayecto hasta el final, nos están enseñando a volar hacia la meta en un jet privado.

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Como decía mi abuela: “Lo bueno cuesta y hay que ganárselo” y “Lo que rápido llega así mismo se va”. Tenemos que volver al origen, porque el sistema no está funcionando.

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