Nuestro empeño en complicar la vida

caritas-felices - complicar la vida¡Qué complicada es la vida! Esto nos lo repetimos una y otra vez cuando las cosas no salen como queríamos, cuando sentimos las situaciones se desvanecen en nuestras manos y cuando pensamos que el mundo gira en sentido contrario al que estamos.

Pero… La vida NO es complicada; somos nosotros quien la complicamos con nuestros prejuicios, con nuestras banalidades, con nuestras exigencias y nuestra predisposición. Nos empeñamos en hacer de cada día un reto, convirtiendo el camino en un sendero doloroso que no disfrutamos, porque pretendemos disfrutarlo al llegar a la meta. ¡Ah, la meta! Cuando llegamos a ella, el tiempo pasa tan rápido que nuestra felicidad solo dura unos pocos segundos y de nuevo nos encontramos en el revuelo cotidiano de que “la vida es una lucha constante”.

Me pregunto, ¿Por qué insistir en no disfrutar de todo lo que somos y hemos logrado? ¿Por qué tenemos que llenarnos de límites y temores? ¿Por qué sentirnos incapaces de lograr lo que añoramos? ¡Estamos hechos para superar los obstáculos, para iluminar donde haya oscuridad, para demostrar que no existen los imposibles! Bien lo dice una reconocida frase “La felicidad NO es una meta, es el camino completo”.

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No seamos espectadores de nuestras propias vidas, tomemos con orgullo nuestro protagonismo porque somos los únicos dueños de cada paso. Necesitamos una dosis de optimismo, de positivismo, de vida… Ir por ahí siempre sintiendo pesados nuestros pasos, NO debería ser a los que estemos acostumbrados.

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Y es que la cuestión NO es solo vivir, es aprender a vivir; aprender a disfrutar de ese segundo en el que abrimos los ojos y tenemos todo un día para ser felices, para amar, para sonreír, para ser mejores, para sentir, para abrazar y besar a quienes amamos.

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Todo depende de nuestra actitud ante la vida, nosotros decidimos quién nos puede afectar y quién no, qué nos afecta y qué no, qué nos empuja al abismo y qué nos eleva al cielo, qué amerita silencio y qué el grito de nuestras voces.

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La tristeza existe, pero también existe la felicidad. Empecemos a amar la vida, a disfrutar cada detalle que el día nos depara. ¡La vida es hermosa! Atesora cada día, vívelo al máximo, NO como si fuera el último, sino como si fuera el primero que tienes la dicha y la bendición de vivir.

Deja sentir tus pasos, ¡Arriésgate! Nada perdemos con ser felices.

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