La presión de los hombres

Hombre con pique“Ella siente menos deseo que yo, y eso es un problema, porque yo tengo un deseo sexual muy fuerte”. Esta frase es muy frecuente escucharla de un hombre.

Algunas personas le llaman “Apetito sexual”, con lo que, de forma abusiva, otorgan al sexo la categoría de necesidad del organismo, como el hambre o la sed, cuando más bien constituye una modalidad física y relacional de la que, en mayor o menor medida, el hombre puede liberarse.

¿Existe una norma en materia de deseo sexual que sostenga que este es una necesidad, como comer o dormir? NO se ha demostrado nada en materia de biología sexual. Algunos hacen el amor todos los días, otros lo hacen pocas veces o, incluso, ni una sola vez en la vida, y no sufren ninguna consecuencia enfermiza en el cuerpo más que, en algunos casos, la progresiva disminución de las hormonas sexuales que, al no ser necesarias, dejan de segregarse, y que la persona va a necesitar si algún día decide volver a tener una vida sexual activa.

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Si el sexo no es una necesidad, y el sentido de las necesidades vitales… ¿De dónde viene esa teoría de falta a la que se refieren los hombres? En realidad, constituye la expresión de los deseos frustrados y de sus dificultades para aceptar la frustración. Se trata de un problema personal que adquiere importancia o no según la actitud de la pareja, su aceptación, su sumisión o su intransigencia. Para una mujer no hay ningún motivo para aceptar la intensa presión de un deseo insaciable de su pareja con el falso pretexto de la “necesidad sexual”, si ella no lo desea.

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Fuente: Libro “El sexo y el amor”, de Philippe Brenot.

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