Interés sexual infantil: “Cada vez más prematuro”

Foto de una pareja de niñosNuestros hijos, más temprano de lo que podamos creer, están expuestos a situaciones que de una manera u otra estimulan la necesidad de un erotismo temprano. Estamos generando una gran confusión ya que por un lado nuestra sociedad está recibiendo mensajes cada vez más sensuales y sexuales en los medios de comunicación, pero nosotros como padres y guías no estamos asumiendo responsablemente la parte que nos toca en cuanto a cómo suavizar esta información que, aunque no queramos, ellos reciben diariamente y que forma parte de su cotidianidad.

Por otro lado nos encontramos con un factor biológico que también influye en este interés sexual prematuro y es que actualmente la pubertad se produce a edades más tempranas. Científicamente se ha comprobado que hay un adelanto de casi un año en la menarquia (primera menstruación), ésta se sitúa como promedio a los 12 años. “Esta parcial madurez fisiológica trae como consecuencia relaciones sexuales más tempranas, se calcula en un adelanto de tres años con respecto a las generaciones anteriores”. Mientras esto sucede, los jóvenes desconocen los riesgos médicos de un embarazo a tan temprana edad, las implicaciones de la primera menstruación, la existencia de infecciones de transmisión sexual (ITS) como también el conocimiento de métodos anticonceptivos con sus ventajas y desventajas.

Como sociedad debemos estar claros sobre la influencia que tienen los medios de comunicación sobre la población adolescente. Éstos ejercen una gran presión debido a la inmensa cantidad de estímulos sexuales, sin compromiso afectivo.

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Necesitamos generar, a través de nuestra propia conducta, la necesidad de que nuestros hijos vean la sexualidad como una expresión de sentimientos, de emociones, de conexión, no debemos permitir un aprendizaje donde el placer sea el único móvil que nos impulse egoístamente a acercarnos a una persona, lo que nos llevaría a estar, finalmente, solo con nosotros mismos y a interactuar sexualmente solo para reproducirnos, situación que nos diferencia de otras criaturas del reino animal.

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Debemos estar muy pendientes y no permitir que nuestros hijos se expongan a estos mensajes en edades en que aún no estén listos; debemos cuidar y filtrar los programas de televisión que ven, escoger adecuadamente las películas que disfrutemos con ellos en el cine o en casa, cuidar las conversaciones que tenemos frente a ellos, tanto personales como telefónicas, hacerles ver que nosotros tenemos nuestros espacios para interrelacionarnos con otros adultos y muy importante es satisfacer su curiosidad cuando la detectemos. Debemos estar claros a la hora de monitorearlos con los amigos, recuerden que somos los que guiamos el proceso social de nuestros hijos y por tanto podemos y debemos enseñarles a escoger correctamente las amistades.

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En este sentido debemos integrarnos a los programas desarrollados en las escuelas que buscan instruir a nuestros niños en aspectos del conocimiento del cuerpo y relacionar estos conocimientos con situaciones que generen un aprendizaje educativo sexual, de formación, que les enseñe por ejemplo, el uso correcto del preservativo y métodos anticonceptivos desde el primer momento que decidan tener la primera relación sexual, cuando estén listos, cuando entiendan que su cuerpo y su capacidad de auto-responsabilidad estén en sintonía real. Enseñarles las consecuencias que pueden tener las relaciones sexuales irresponsables como un embarazo no deseado, el riesgo de contraer una o varias infecciones de transmisión sexual (ITS) y las situaciones emocionales que implica tener contacto sexual con una o varias personas.

Esto lo tenemos que hacer a través de un acompañamiento presencial durante la vida de nuestros hijos, de manera que podamos saber las necesidades que ellos tienen sin el miedo de que al darles la información sexual la van a querer utilizar, porque definitivamente no podremos evitarlo y mientras más nos preocupemos por que no pase podríamos generar lo contrario. No es lo mismo cuando nuestro hijo o hija sabe que le tenemos confianza y que debe ser responsable de su vida sexual porque lo hemos preparado para ello y es lo que esperamos de ellos, o simplemente intentar controlar algo que por naturaleza llegará queramos o no.

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Cabe señalar que los lazos afectivos se fortalecen de esta manera, ya que los niveles de confianza y seguridad que aportan los padres a sus hijos guiándolos y formándolos sexualmente se traducen en un sentimiento amplio de bienestar.

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Podemos ser guías de nuestros hijos pero para esto hacen falta puntos vitales que deben ser nuestros objetivos:

  • Mostrarnos amistosos con nuestros hijos, sin hacerles entender que somos iguales que sus amigos.
  • Escuchar activamente lo que nos dicen de camino de regreso a la casa, hay muchos otros momentos para escuchar la radio.
  • Dedicarles entre la laboriosa jornada un tiempo especial en que hagan algo especial que a él o a ella le guste, esto generalmente los abre a hablar de sus temas, por más reservados que sean.
  • Cuando pregunten algo darles la respuesta lo más sincera posible y así tendremos un camino ganado a la confianza sincera de ellos.

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Debemos entender que como padres, podemos contribuirles afectivamente, no solo proveerles materialmente.

Es una gran batalla la que tenemos por delante frente a nuestra sociedad, si lo hacemos decididos y convencidos de que estamos haciendo lo mejor para lo más valioso de nuestras vidas es probable que salgamos airosos.

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