Ídolos modernos

ídolos modernosLos seres humanos vivimos en una sociedad donde idolatramos a cualquier persona que se encuentra en una situación de poder, ya sea por su estatus social, su riqueza o su fama, estamos rodeados de “ídolos” que de una manera u otra buscamos imitar. Lamentablemente, esto pone una presión sobrehumana sobre quienes se vuelven dignos o dignas de nuestra admiración; los convertimos en “modelos a seguir”, juzgamos cada acto y decisión en su vida y nos sentimos personalmente agredidos o agredidas cuando sus personalidades dejan de ser aquella que queríamos imitar. Esperamos que siempre sean esas personas dignas del altar en el cual los hemos colocado.

En el caso de los niños, niñas y adolescentes, quienes son tan susceptibles a asumir esta actitud, la situación es cada vez más difícil. La mayoría de las veces, aquellas celebridades a quienes los niños, niñas y adolescentes adoran, no son necesariamente las personas que los padres y madres quisieran que sus hijos e hijas imitaran. Sin embargo, la obligación de los y las artistas no es actuar para que quienes le siguen, tengan un buen modelo a seguir. Las celebridades están conscientes de que su posición de poder les permite influenciar a las masas, pero al final del día, tratar de ser el “modelo perfecto” es algo imposible de lograr.

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[box type=”tick” border=”full” icon=”none”]Es momento de quitarle a los famosos y las famosas la responsabilidad de ser el ejemplo a seguir para los niños, niñas y adolescentes, ya que esto solo dejará decepciones. Las primeras conductas que aprenden e imitan los niños y niñas vienen desde el hogar; por eso, es importante que los padres y madres sean quienes se empeñen en ser seres humanos dignos de la admiración de sus hijos e hijas, se preocupen por educar en valores, y se acostumbren a enseñar con el ejemplo, para que las acciones que pueda tener el o la ídolo del momento, no sean las que influencien las decisiones que tomarán sus hijos e hijas.[/box]

Siempre van a existir personas que vamos a admirar y vamos querer imitar, pero debemos recordar que al final del día, todos somos seres humanos con personalidades diferentes, con pensamientos únicos, con la capacidad de cometer errores; y que no es sano para nadie, colocar en un pedestal a otro ser humano.

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