Cuando NO podemos hacer más

atrapada-bola-de-cristalCuando no podemos evitar las lágrimas de ese ser que amamos, cuando lo vemos caer y una y otra vez sin poder evitar su dolor, cuando lo vemos sufrir y sentimos que todo lo que podemos hacer por ellos no es suficiente, es cuando nos llenamos de enojo, ira, tristeza, decepción, ansiedad, nerviosismo, dolor… de todo un manojo de sentimientos que se resumen en una sola palabra: Impotencia.

La impotencia es el concepto exacto que describe esas situaciones donde carecemos de poder para hacer alguna acción o tomar una decisión; y son innumerables los momentos en los que este sentimiento se apodera de nosotros, alterando nuestros pensamientos y haciéndonos actuar de manera impulsiva.

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Y es que, como seres humanos, nos duele ser simples espectadores del dolor ajeno, y más aun cuando nuestra mente y nuestro cuerpo nos exige detener las injusticias y calmar el sufrimiento.

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Muchas veces, desde afuera vemos todo el panorama del incendio que se avecina en la vida de nuestros amigos, amigas o familiares; pero ellos juegan a ignorar las señales porque tienen miedo o porque no desean salir de la situación. Por tanto, en esos momentos donde nos convertimos en seres llenos de impotencia, tan solo debemos respirar y esclarecer nuestros pensamientos, porque solo así tendremos la suficiente lucidez para comprender que, a veces, el proceso debe seguir su curso.

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Al final, por más dolor que nos cause el sufrimiento de quienes amamos, debemos aceptar que en esas ocasiones donde nuestra ayuda es rechazada o nuestros esfuerzos son en vano, solo podemos brindarles nuestros hombros y estar ahí para cuando decidan continuar.

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El fin NO es dejar de ayudar a quienes amamos o dejar de ser insistentes en que salgan de las situaciones en las que los dañan; sino que podamos entender cuando llega ese momento en el que quienes amamos deben salir por sí solos del mar en el que se encuentran sumergidos.

NO podemos elegir por ellos, NO podemos obligarlos a salir de sus mundos, cuando para ellos todo marcha de maravillas. Hay situaciones y procesos que todas las personas debemos vivir, y que aunque sabemos que duelen, NO podemos evitárselas a las demás. NO podemos permitir que la impotencia nos maneje a su antojo, lo importante es estar al lado de quienes amamos, para que cuando decidan salir, encuentren a su lado quien les brinde una mano.

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