Abstinencia sexual: ¿Una opción viable?

abstinencia sexualLa abstinencia sexual es una renuncia voluntaria de complacer un deseo o una actividad de índole sexual. En su contexto religioso, la abstinencia se utiliza para elevar al creyente más allá de la vida normal del deseo hasta un ideal elegido siguiendo una trayectoria de renuncia.

Los derechos a la castidad y la abstinencia, a no tener hijos, a la prevención e interrupción del embarazo, a las uniones conyugales y las adopciones en parejas del mismo sexo, entre otros, han resultado tan controversiales, en varios países, que han producido enfrentamientos verbales y físicos entre los defensores de cada una de las posiciones.

El tema de la abstinencia sexual tomó realce nuevamente hacia el 2005, como parte de las estrategias de prevención de la infección VIH/SIDA concebidas por las políticas conservadoras de la administración Bush en EE.UU., particularmente en el África subsahariana y en Haití, los dos lugares más impactados en el mundo por esta enfermedad.

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En informaciones obtenidas del popular blog científico eliax.com, se plantea que poco después del momento que George Bush subió al poder y aprobó una serie de programas para promover la abstinencia sexual en adolescentes, el problema empeoró, y drásticamente:

  • Desde 1991 hasta el 2005, el ritmo de nacimientos de bebés de padres adolescentes de 15 a 19 años estuvo en constante decaída año tras año. Pero desde el 2005 hasta el presente se incrementó.
  • Durante 20 años los casos de sífilis en adolescentes estuvieron también en constante caída. Después de la campaña de «solo abstinencia» del 2005, los casos aumentaron en la mitad del promedio (es decir, en un 50%).
  • En los lugares geográficos en donde la abstinencia es lo que se le enseña a los jóvenes, los niveles de embarazos son el doble versus los lugares en donde lo que se enseña es hablar abiertamente de la educación sexual y el uso de condones.
  • El 75% de los adolescentes tendrá relaciones sexuales antes de los 20 años. O en otras palabras, por más abstinencia que se promueva, la mayoría las tendrá de todas maneras.
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En conclusión, dice el artículo: “…¿Qué nos dicen las estadísticas? Que la abstinencia no funciona, por no estar basada en la realidad”. Este planteamiento, a primera vista, nos ha parecido bastante lógico y aceptable.

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Entender el derecho a la abstinencia es importante, pero más importante aún es entenderla como una opción personal y libre. Decirle a un adolescente que no debe tener relaciones sexuales hasta el matrimonio, o hasta cierta edad, puede ser un medio de control social y una especie de chantaje a la sexualidad de los adolescentes. En el caso de los varones, la abstinencia es considerada culturalmente como “muy difícil”, o imposible.

Las decisiones de niñas de 12 años que prometen llegar vírgenes al matrimonio sólo tienen un valor de intención. Por eso, los resultados han sido decepcionantes: sólo una de cada 10 niñas que hicieron “la promesa”, llegaron a mantenerla hasta cumplir los 18 años.

Debemos tener claro que esta promesa es algo que debe hacerse cada día, cada minuto, cada segundo, con cada nuevo encuentro interpersonal. El derecho a mantenerse castos hasta que libremente lo deseen, debe ser defendido como uno de los derechos sexuales de los jóvenes.

¿Cuál es la alternativa? Hablarles directa, abierta y francamente a los jóvenes sobre su valor como personas, explicándoles sobre el amor y la comunicación, cómo evitar los embarazos no deseados, las infecciones de transmisión sexual, y dejar el resto a sus conciencias.

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Como dice el blog, eliax.com, “este es un problema de educación, no de abstinencia”. Un adolescente que entienda los riesgos implicados, tiene más posibilidades de practicar la abstinencia sin que nadie tenga que decírselo o tener relaciones sexuales de una manera más segura para él y su pareja.

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Tener relaciones sexuales es algo normal, y que toda persona quiere hacer, en particular los adolescentes.

La experiencia de Uganda, donde se había enfatizado la abstinencia de las adolescentes, demostró que llegar vírgenes al matrimonio no era garantía de que estuvieran prevenidas contra el VIH: muchas se infectaron, de manera lamentable, justamente en la noche de su boda, porque la experiencia sexual de su pareja masculina, no se había tomado en cuenta.

En conclusión, practicar o no cualquier acto sexual debe ser un privilegio de cada ser humano en cada encuentro erótico, no una decisión abstracta, impersonal y fuera de tiempo. Una relación sexual donde haya una fuerte atracción, pero no exista un compromiso afectivo sólido entre los miembros de la pareja, deberá ser protegida siempre con el uso del condón, como un acto de amor, respeto y cuidado.

La abstinencia jamás podrá convertirse en una regla, ni ser impuesta por la fuerza. Quienes creen que las relaciones sexuales sólo deben ser ejercidas dentro de la relación conyugal, o matrimonio, visto como un sacramento, seguirán defendiendo ardorosamente su posición. La idea de que la sexualidad debe estar bajo el control de una cierta inteligencia, de una cierta voluntad, y de una cierta espiritualidad, seguirá siendo para muchos, las reglas a cumplir en sus vidas.

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