Sexo: “Fuente de placer y salud”

Para entender la conducta sexual humana debemos conocer primero la relación entre lo biológico y lo cultural que define al ser humano.

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¿Cuál es la diferencia entre sexo y sexualidad?

El término sexo sirve para clasificar a los seres humanos en dos grandes grupos: masculino y femenino, y también, en su uso coloquial, para referirse a la práctica sexual; mientras que sexualidad define al conjunto de relaciones que los individuos establecen entre sí y con el mundo por el hecho de ser sexuados.[/box]

Entonces, sexo se emplea para los seres vivos en general y, en cambio, sexualidad es un concepto complejo, adecuado para hablar del tema sexual en relación a los seres humanos. La sexualidad se liga íntimamente a la autoestima, al placer, a los sentimientos, a la moral, a las costumbres. Los seres humanos han desarrollado una cultura a partir de la necesidad sexual y, con ella, del amor.

La sexualidad implica reconocerse como persona plena, con capacidad de dar y de recibir placer, que conoce su propia sensibilidad y la de otra persona, que le interesa querer y ser querido, comprender y ser comprendido. La sexualidad es una dimensión de lo humano que las personas reservan al mundo de lo privado porque se relaciona con las emociones y los valores que cada uno tiene. Se trata, como vemos, de un elemento muy importante de la vida humana, y que hasta podría decirse modula la percepción que el individuo tiene de sí mismo y del mundo del cual forma parte.

placer y salud¿Qué es el sexo cromosómico hormonal y gonadal?

La determinación del sexo de una persona tiene lugar en el momento de la concepción, cuando el óvulo es fecundado por un espermatozoide. Los cromosomas son las estructuras filamentosas que se encuentran en el núcleo de las células y contienen los determinantes genéticos. Cada célula de nuestro organismo posee cuarenta y seis cromosomas, dos de los cuales son los sexuales.

El óvulo siempre es portador de un cromosoma X, mientras que el espermatozoide puede ser portador de un cromosoma X o Y, lo que definirá el sexo del futuro ser. Cuando se unen el óvulo y el espermatozoide, se forma una célula llamada cigoto, cuyos cromosomas sexuales pueden ser XX (por lo que el desarrollo embrionario dará lugar a una niña) o XY (de modo que el resultado será un varón).

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Durante el primer mes de existencia del cigoto aún no se manifiesta ninguna diferencia entre ambos sexos. Pero a partir de la sexta semana de gestación, cuando se convierte el cigoto en un embrión y mide menos de un centímetro y medio, aparecen las zonas que se convertirán en gónadas o glándulas sexuales (sexo gonadal).

Si se trata de ovarios, éstos se desplazarán desde la parte alta del abdomen hasta la zona de la pelvis, mientras que si son testículos, saldrán del abdomen y se situarán dentro del escroto. Cuando el embrión tiene dos cromosomas femeninos XX, las hormonas maternas llamadas estrógeno estimulan el desarrollo de órganos sexuales femeninos en dicho embrión. Pero si el par de cromosomas sexuales es XY, a los dos meses de gestación comenzará la producción de testosterona, hormona masculina que dará lugar a la formación de los genitales masculinos (sexo hormonal).

Las hormonas tienen una gran importancia durante toda la vida, pues además de regular la evolución de los caracteres sexuales secundarios y determinar la aparición de ellos, como la barba, el vello púbico o el crecimiento de las mamas, influyen en el funcionamiento y el deseo sexual.

¿Por qué la sexualidad es un tema tan difícil de abordar?

Madre con hijaLa sexualidad es siempre un tema polémico. Muchas veces, los propios padres han sido “educados” en el silencio y según la idea de que estos temas son reservados, prohibidos o tabú. La sexualidad es cosa de grandes y por eso no se aborda con los niños. Algunos padres se niegan a aceptar que sus hijos poseen sexualidad y deseos desde que nacen. Entienden que sólo serán seres sexuales cuando crezcan…, y ya habrá tiempo para que se enteren.

Nada más alejado de la realidad: la sexualidad nos constituye como personas desde antes de nacer, y en todas la relaciones que los niños establecen, las formas de vincularse con el mundo, los afectos que dan y reciben se encuentran atravesados por la sexualidad. El niño utiliza su sexualidad no solo como fuente de placer, sino también como conocimiento.

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Es un medio para comprender el mundo, para divertirse, para relacionarse, para conocerse a sí mismo y a los demás.

El problema, por lo general, viene cuando los padres, por desinformación, se escandalizan con las actitudes que hacen evidente alguna presencia de sexualidad en su hijo y lo reprimen violentamente, lo que muchas veces puede producir verdaderos traumas llevándolo a que sufra de incapacidad para relacionarse sexualmente cuando llegue a adulto y una profunda frustración, que seguramente tendrá como consecuencia trastornos en su psiquis.

¿Cómo influye el sexo en nuestra salud?

La actividad sexual humana no depende solo de las personas, sino también de nuestra voluntad. Así como una relación sexual satisfactoria desencadena en una serie de beneficios, el hecho de no disfrutarla a plenitud implica irritación, estado anímico negativo y una actitud general disfuncional hacia todos los ámbitos, por tanto, la salud se ve severamente dañada ante la falta de una práctica sexual adecuada.

Es muy común observar jóvenes vivir una sexualidad reprimida al no llevar a cabo el ciclo completo de una relación sexual. Esto sucede, generalmente, por el resultado o consecuencia de los prejuicios, prohibiciones, represiones, mitos y tabúes grabados en la mente colectiva durante siglos, que han ido anulándoles la dimensión real del erotismo humano hasta el extremo de contemplar la sexualidad como algo enfermizo y morboso, y destinándola exclusivamente a la procreación. Pero la realidad es muy diferente: “el sexo es fuente de placer y de salud”.

Numerosos estudios afirman que hacer el amor de forma cotidiana alarga la vida, mejora la actividad cardiaca, refuerza la resistencia frente al dolor, robustece el sistema inmunológico e incluso aleja el fantasma de sufrir ciertos cánceres y tiene un efecto antidepresivo.

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El sexo se convierte en fuente de placer y salud porque es el mediador para que nuestro cuerpo genere sustancias como son las endorfinas, serotonina, oxitocina y dopamina.

  • Las endorfinas se encargan de actuar inhibiendo la transmisión del dolor.
  • La serotonina actúa como un neurotransmisor (sustancia que transmite los impulsos nerviosos), que se distribuye por todo el organismo ejerciendo múltiples funciones sobre el sueño, estados de ánimo y depresivos, emociones, funcionamiento vascular, latidos cardiacos y el crecimiento.
  • La oxitocina, se asocia con la afectividad, la ternura y el acto de tocar, ya que influye en funciones básicas como el enamoramiento, el orgasmo, el parto y la lactancia.
  • La dopamina, se encarga de promover el incremento de la frecuencia cardiaca y la presión arterial.[/box]
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Cuando generamos estas sustancias nuestra mente y cuerpo están conectados. Nos sentimos saludables; cada vez que tengamos contacto con ciertos estímulos manifestaremos placer y más motivación a vivir sanamente.

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¿Qué debemos hacer para disfrutar de una vida sexual saludable?

Hacer el amor además de dar placer orgásmico, tiene un premio: es bueno para la salud, y a continuación te damos unos consejos para un mejor disfrute de tu sexualidad:

  • Se creativo/a y auténtico/a. La monotonía mata el sexo.
  • Tener confianza en la persona que esta a tu lado: diálogo y entendimiento mutuo.
  • Mantenerse en forma, hacer ejercicio, comer saludable.
  • Tener una adecuada higiene íntima.
  • Comunícate. Di constantemente lo que te gusta y lo que no te gusta. Ponte de acuerdo con tu pareja y no hagas nada que no te guste.
  • Guía a tu pareja durante el acto sexual para que tengas un mayor disfrute de la relación.
  • Desinhíbete. Deja a un lado los tabúes y explora lo desconocido.
  • Conversa antes y después de la actividad sexual.
  • Improvisa de vez en cuando con juegos y/o juguetes sexuales.
  • Sé fiel a tu pareja.[/box]

Podríamos concluir afirmando que el sexo siempre es bueno. Aunque esta afirmación puede sonar engañosa. Sí lo es cuando está acompañado de respeto, afecto, cuidado por sí mismo y por la otra persona; cuando satisface las necesidades mutuas y es de consentimiento recíproco. Cuando se produce en el tiempo, el espacio y el momento adecuado para las dos personas que lo experimentan.

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