Ellas hablan, nosotros no las escuchamos

no las escuchamosCasi todas las mujeres se quejan con su pareja con una frase muy conocida: “Te lo dije hace días, pero es que cuando yo te hablo, tú no me pones atención”. Posiblemente esto se relaciona con el campo de las neurociencias, porque es una expresión muy utilizada en muchas parejas de distintas edades y que llevan tiempo siendo pareja.

Esto supera a la ciencia y quizás no es el camino para abordarlo, sin embargo nos dan luces para poder analizarlo; por ejemplo, el saber que aunque ellas hablan más que nosotros, ellos “dan muela” y ellas caen convencidas y motivadas por las argumentaciones de ellos.

Lo expuesto explica que antes de ser pareja y establecer una relación formal, el diálogo funciona, ellos y ellas hablan y se escuchan, porque hacen propuestas y se esperan respuestas. En esta etapa se mantiene la verbalización en ellos y se espera que ellas sean todo oídos para tener las respuestas esperadas.

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¿Qué pasa después que se es pareja?

Cambian los intereses y los modelos de comunicación. Las neurociencias confirman que ellas hablan más que ellos, la práctica demuestra que ellos se hacen más selectivos para oír lo que más le interesa y la otra parte la desechan, la ignoran, o la dejan pasar.

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En realidad, lo que parece es que el hombre es más práctico en su lenguaje y emociones, por eso se hace selectivo en oír lo que le interesa o en decir lo que va dirigido a sus intereses, ella, por su parte, dice lo que le interesa expresar.

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Pienso que las alternativas tendrán que ser negociadas y no dejadas en manos de la ciencia, sino de las emociones. Tendremos que reconocer las capacidades y deficiencias de género de cada cual, para hacer que el diálogo sea racional y emocional.

La solución implica reconocer si a todos les pasa esto y si a todos les pasa siempre, y buscar alternativas efectivas de comunicación que sin dudas tendrán que ajustarse a cada situación.

El peligro y el riesgo sería asumir esto como una verdad incuestionable e irresoluble, porque pondría en una pendiente resbaladiza la vida de pareja y en una sentencia terrible para los que comienzan a pensar que a ellas hay que oírlas de manera selectiva y que a ellos hay que repetirles hasta que sean capaces de oírlas.

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