¿La infidelidad es genética?

NO podemos asegurar que la infidelidad sea una conducta genética. Aunque se han realizado algunos estudios que respaldan dicha teoría, los científicos de diferentes áreas aún NO logran ponerse de acuerdo al respecto.

Lo que sí podemos asegurar es que la infidelidad, más que biológica, es aprendida, ya que obedece más a aspectos sociales.

De hecho, en nuestra cultura, la infidelidad es socialmente aceptada, pues dentro de los códigos sociales, el hombre debe establecerse como el más fuerte, el más social, el más rudo, y una de las características aceptadas para establecerlo es que sea mujeriego, por tal razón se quiere justificar que la infidelidad es genética.

Más que hablar de si es genética o no, es más importante concientizar a las personas de que la infidelidad es una de las tantas crisis de la pareja que tienen que ver con la forma en que se comunican y se relacionan el uno con el otro, y en la forma en cómo elegimos pareja, ya que la tendencia general es a idealizar una persona. Entonces, cuando ésta no responde o no se parece a esa idealización, aparece la frustración, el desencanto y la tendencia a buscar otra relación a la que se pueda idealizar, lo que suele conducir a una infidelidad.

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Existen, además, otros factores dentro de la relación de pareja que conllevan a que se produzca la infidelidad, como son la rigidez, el manejo del poder dentro de la relación, la falta de libertad para poder expresar sentimientos y de “decir no” cuando sea necesario sin temor a la reacción del otro, sentimientos de asfixia dentro de la relación, casarse para liberarse de los límites impuestos por la familia, y buscar esa libertad a través de una relación fuera del matrimonio, como forma errónea de manejar un conflicto con sus padres.

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Pero más que buscar justificaciones o factores que influyen, podemos decir que la infidelidad es el resultado de una forma de comunicación que no es efectiva dentro de la relación y que se debe a la falta de compromiso y capacidad para resolver las crisis cotidianas.

La vida de pareja resulta satisfactoria cuando nos hacemos conscientes de que somos dos individuos haciendo y compartiendo un camino. De ahí la expresión de que “formamos una sola carne”. Si hay infidelidad, no hay una sola carne, sino una división, y el camino único se interrumpe. Cuando hay infidelidad, el individuo que resultó ofendido, presenta daños en su autoestima, su seguridad y su confianza.

Faltan aún muchos estudios antes de que podamos determinar que existe un gen de la infidelidad y aún así, no debemos tomar estos estudios como absolutos, ya que los genes solamente dan una inclinación a algo, otra cosa es desarrollarlo.

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Es importante que las parejas se hagan conscientes de que la comunicación, el respeto, la aceptación, los valores compartidos, la variedad en sus actividades, el tiempo juntos, las metas comunes y aprender a perdonar, son aspectos fundamentales para lograr una relación de pareja satisfactoria.

Una buena dosis de amor, es una vacuna recomendada que protege de la infidelidad.

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