¿Cómo afecta el factor económico a la relación de pareja?

En República Dominicana, en un grupo de 20 personas, sólo dos de ellas perciben que manejan adecuadamente sus finanzas personales. La evidencia empírica que he encontrado en mi ejercicio profesional confirma que sólo una de ellas se maneja adecuadamente.

Comencemos con los siguientes datos:

  • De acuerdo a los consejeros familiares (en Estados Unidos), el dinero es la causa de casi el 90% de todos los problemas familiares.
  • En casi el 80% de todos los divorcios (en Estados Unidos), la mala administración del dinero es una de las raíces del problema.
  • Los médicos dicen que el 70% de todas las enfermedades se deben a problemas emocionales, y la preocupación por el dinero ocupa los primeros lugares de la lista.

Frente a estos datos, presento algunas pautas sobre la administración del dinero, sobre todo relacionado a la vida de pareja.

Estas reglas NO son varitas mágicas; son simplemente pautas. Si se aplican tal y como se recomiendan, se van a producir los efectos positivos esperados; esto quiere decir que no basta tan sólo con conocerlas, también debe haber un compromiso en aplicarlas.

Elementos a tomar en cuenta para tener una saludable economía financiera en la familia:

Monto total de los Ingresos y procedencia de los mismos

Para lograr la salud financiera de la familia es importante que los miembros de la pareja puedan identificar cuál es el monto total de sus ingresos. Esto quiere decir que debe haber una absoluta confianza entre las partes para decir cuánto es la cantidad de dinero que cada uno gana mensualmente. Ahí es donde realmente empieza a fortalecer o deteriorarse la salud económica de la familia.

En las familias donde se ha observado que han logrado una sólida salud financiera, sólo existe un proyecto económico, sólo existe una caja fuerte, sólo existe una canasta en donde se deposita todo el dinero ganado.

También debe identificarse las fuentes de donde procede este dinero, por ejemplo: los ingresos por salario, por intereses bancarios, por trabajos realizados fuera del horario normal de trabajo, por ofrendas o donaciones, etc. Insistimos en que es de vital importancia que haya absoluta transparencia entre los miembros de la pareja sobre este tema. Incluso, aun sabiendo que uno de los dos es un despilfarrador y que basta con que sepa que hay dinero guardado para gastarlo, aun así es importante que NO se esconda la información.

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Evidentemente, que si eso pasa, habrá que buscar los mecanismos necesarios para que esa persona derrochadora no gaste el dinero de la familia.

Asignación [distribución] de los Ingresos

La pareja debe hacer la distribución o asignación de esos ingresos, sentados alrededor de la “mesa de diálogo”. La participación de ambos es independiente de quien sea que lleve el dinero a casa o del que aporte más.

Se recomienda que esto sea así, porque casi siempre hay uno que está fantaseando en cuanto a qué cosas son importantes para la familia en un momento determinado.

Es posible que uno de los dos venga de un hogar en donde el dinero se malgastaba, o por el contrario, que proceda de una familia en donde hubo mucha necesidad, que el día que se ven con dinero, por temor a no repetir esa historia, no quieren gastar ni un centavo en cosas que son vitales para la familia.

La participación de los dos en este punto tiene el objetivo de buscar y garantizar el equilibrio, la moderación y la sensatez para poder definir:

  • ¿Qué es lo importante en este momento para la familia? En otras palabras, ¿cuáles son renglones de gastos del presupuesto?
  • ¿Qué cantidad de dinero vamos a destinar a cada renglón que ha sido identificado?

Se recomienda que, a la hora de sentarse alrededor de la “mesa de diálogo”, ambos miembros estén emocionalmente relajados y NO haya entre ellos situaciones conflictivas o de tensión que les quite la serenidad que necesitan para poder enfocarse completamente a la tarea que tienen por delante. Si esa es la situación, entonces es aconsejable que posterguen para otro momento la tarea.

Es necesario mantener el equilibrio entre ingresos y egresos, luego establecemos los gastos verificando que los mismos nunca rebasen el monto total de los ingresos disponibles para vivir. Se debe iniciar siempre con el ahorro.

El principio establece que lo primero que hay que hacer cuando se recibe cualquier cantidad de dinero es sacar los ahorros, no importa la cantidad que se ingrese; luego seguimos con los gastos o compromisos prioritarios: pago de casa (alquiler o cuotas si la casa no es de su propiedad), alimentación, educación de los hijos, pagos de los servicios básicos, compromisos económicos (bancarios u otros), y otros gastos que cumplan con las necesidades de la familia.

Es importante disponer una cierta cantidad de los ingresos para el ahorro, a fin de asegurar el futuro de la familia.

Cuando se dispone de ahorro, sea en efectivo o en inversiones inmobiliarias, se genera una sensación de seguridad familiar, que se traduce en bienestar personal y de la pareja, con un efecto positivo en sus relaciones personales, sexuales y familiares.

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Administración de los Ingresos

Definir quién debe administrar los recursos económicos de la casa. El que tenga mayor capacidad para alargar y cuidar el peso, ese o esa es quien debe guiar el proceso de administración.

No es tan frecuente que se encuentren parejas en donde los dos son buenos administradores, así que, el que sea más cauto, más prudente, y que pueda planificar mejor el futuro, es quien debe velar por la administración de lo mucho o lo poco que ingrese a la familia.

Ahora bien, eso no quiere decir que el otro o la otra no asuma ningún tipo de responsabilidad, simplemente se está diciendo que debe haber uno de los dos que guíe el proceso, pero esto no significa que esa persona tendrá que manejar solo toda la carga emocional, relacional y económica que implica manejar las finanzas de la familia.

Hay que compartir responsabilidades, hay que ser justo, equitativo y considerado. La carga y la tensión emocional que producen las finanzas familiares son muy agotadoras como para que se le deje a un solo miembro de la pareja.

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Rendición de cuentas

Esto quiere decir que a fin de cada mes la pareja debe volver a sentarse alrededor de la “mesa de diálogo” para rendir cuentas de lo que se hizo, y verificar qué tanto de lo ejecutado coincidió con lo programado, y si hubo alguna diferencia, a qué se debió.

El proceso de rendición de cuentas NO debe verse como un juicio, porque en realidad no lo es; tampoco debe ser un espacio para culparse mutuamente, ni para alardear de quien lo hizo mejor. Debe ser un espacio para la evaluación, con el objetivo de identificar patrones de desviación en cuanto el gasto, o para redefinir prioridades en el mismo.

Ambos miembros de la pareja deben sentirse con plena libertad para informar de su ejecución, y sobre todo reconocer si hubo o no un manejo adecuado de las finanzas durante ese periodo. Recuerden que ambos están trabajando para un proyecto común.

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Preguntas como: ¿qué hicimos?, ¿cómo lo hicimos?, ¿para qué lo hicimos?, ¿en qué momento lo hicimos?, ¿fue una emergencia?, ¿estuvo previamente planificado?, son básicas para poder hacer una evaluación lo más objetiva posible.

Se espera que las conclusiones obtenidas nos sirvan para mejorar nuestra ejecución y aumentar nuestra destreza en cuanto al uso y manejo de los recursos económicos que poseemos.

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