Presión social a las personas solteras

A pesar de los avances sociales a los que estamos sometidos cada día, las personas solteras siguen siendo, de alguna manera, estigmatizadas con su condición. Esta presión se refleja en la forma en la que son “colocadas” en los espacios sociales, desde sus familias hasta su círculo de amigos y amigas.

La soltería puede vivirse por diversas razones. Puede que se esté soltero o soltera por experiencias que han requerido que tome tiempo para recargar baterías personales y replantear proyectos de vida; estos pueden estar conectados con situaciones externas o internas, por ejemplo, un rompimiento, divorcio y experiencias de pareja difíciles repetidas.

Otras personas, probablemente un grupo que va creciendo cada vez más, lo hacen por decisión propia. Esto NO quiere decir que dentro de su soltería usted NO pueda ejercer su derecho sexual a la intimidad con una persona.

Sin embargo, NO se debe olvidar que hombres y mujeres experimentan la presión social en relación a la soltería de manera distinta. En algunas mujeres, ser soltera puede significar un vacío, sentirse huérfanas e incompletas. Socialmente, se espera que las mujeres sean para otros u otras, que completen a otras u otros y por supuesto, que cumplan con este rol social.

La relación de la soltería con la edad también juega un papel importante, ya que dentro de la expectativa social, las mujeres deben complementarse con una pareja, hijos e hijas, en un tiempo determinado.

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En el caso de los hombres, la soltería es cuestionada desde los códigos de la masculinidad. Regularmente, puede pasar a ser la comidilla de grupos y de amigos, en particular quienes le cuestionan sobre su orientación sexual. Otros podrían valorar su soltería asociándola con la libertad para elegir “entre todas las mujeres”. Para los hombres esta presión es vivida e internalizada de manera distinta.

Si bien es cierto que las personas solteras van posicionándose socialmente en cuanto a derechos que solo eran disfrutados por personas casadas o en unión, como adquirir un préstamo, comprar una casa o apartamento, entre otros; los mayores desafíos aún están presentes en los espacios considerados privados, en las subjetividades invadidas por los miedos, en aprendizajes que traspasan nuestros cuerpos, y que de alguna manera, afectan la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno y con nosotros mismos.

Probablemente, la presión social hacia la soltería esté pasando por una transición importante que reclama el ejercicio de derechos fundamentales. Estos derechos están relacionados a las decisiones sobre nuestra intimidad, y por ende, traspasa nuestra relación personal, que a su vez está íntimamente vinculada con la necesaria construcción de la autonomía, como parte del ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

Es posible vivir la soltería de manera creativa, sin importar las razones por la cual lo esté. Inicie por tener un real proyecto de vida que no esté fundamentado sólo en las demás personas, sino en uno mismo; trabajar la forma en la que se vincula consigo mismo puede fortalecer su autoconfianza.

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Si su soltería le crea inquietud, inicie por lidiar con su interior, de esta forma, el exterior NO reflejará los fantasmas internos. Si no puede por sí solo o por sí sola, busque ayuda profesional. Sentirse vulnerable es fundamental para estar con vida.

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