La masturbación: Una práctica reprimida

La masturbación es una práctica íntima, que puede asociarse, o no, con la relación que se tenga con otros. Es una manera de mantener activo el erotismo y puede ser practicada por hombres y mujeres durante toda su vida, sin culpa, castigos ni temores.

Es uno de los tabúes más depurados en nuestra cultura y que más calificativos ha recibido. Costumbre enojosa, crimen abominable, exceso culpable, decadencia maníaca, desviación juvenil, locura solitaria, complacencia viciosa, comercio criminal, son algunos de los títulos utilizados para condenarla.

Otra manera de denominar la masturbación es con el término Onanismo, que deriva de Onán, personaje bíblico que, a la muerte de su hermano, le fue ordenado por mandato divino copular con su cuñada.

Para no embarazarla, eyaculó fuera de la vagina de la viuda; tras lo cual, por su desobediencia a la Ley, fue castigado con la muerte, ya que en ese entonces todo acto sexual no destinado a la procreación era castigado, pues el objetivo principal era el crecimiento y supervivencia del pueblo judío.

Datos curiosos históricos sobre la masturbación:

  • En sociedades desarrolladas como la egipcia y la grecorromana existía en las clases dominantes, un alto grado de liberalidad sexual; hay referencias a cultos fálicos y a masturbaciones en grupos en fiestas.
  • En 1532, “Las reglas penales” del emperador Carlos V disponían la pena de muerte para los masturbadores, para los que tenían relaciones sexuales con personas del mismo sexo y para los que utilizaban anticonceptivos.
  • En los siglos XVI y XVII, la masturbación se valoraba, porque se creía que favorecía la fecundidad. Las matronas, que fueron las primeras comadronas, introducían a las futuras madres en la masturbación y en la producción de orgasmos fecundadores.
  • En el siglo XVIII el médico John Marten describía los síntomas de algo llamado “enfermedad posmasturbatoria”, y afirmaba que la autoestimulación genital era resultado de una disfunción y causaba enfermedades y desfiguramiento físico.
  • Durante la segunda mitad del siglo XIX en los Estados Unidos, se emprendió una guerra en contra del autoerotismo. Se exigía a los familiares espiarse para desenmascarar a los masturbadores, para humillados, encerrarlos en manicomios y hasta ser castrados.
  • Recién a finales del siglo XIX comienza a producirse un cambio de mentalidad y a considerarse que la masturbación no era la causa de disturbios mentales, sino que podía, en los casos compulsivos ser una consecuencia.
  • En 1983, el Vaticano publicó el documento sobre la educación sexual “Orientaciones educativas sobre el amor humano”, donde se dice que “la masturbación es un grave desorden moral”, y que aunque sólo Dios conoce la responsabilidad moral subjetiva de cada acto, “de ningún modo se puede sostener que en el campo sexual no se cometen pecados mortales”.
  • A inicios del siglo XX existían artefactos para prevenir la autosatisfacción sexual, como las jaulas con resortes para mantener el pene y el escroto en su lugar, dispositivos que disparaban una alarma si el joven tenía una erección y protectores metálicos para la vulva.
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