Homosexualidad (Parte 1 de 4): ¿Existe una base genética u hormonal?

En nuestra cultura se promueve el miedo a hablar sobre homosexualidad. Vivimos en una sociedad donde la mayoría conoce poco sobre la homosexualidad, por lo que estamos rodeados de mitos, prejuicios, miedos y estereotipos que nos dificultan entender el tema.

La gran ignorancia que existe al respecto, genera lo que se conoce como homofobia, que es un sentimiento de miedo y desprecio hacia la homosexualidad y hacia los homosexuales hombres (gays) y mujeres (lesbianas), que se manifiesta día a día con chistes degradantes, comentarios ofensivos y burlas.

La falta de conocimiento y comprensión sobre el tema ha ocasionado no sólo la discriminación de los homosexuales, sino muchas veces su persecución y violencia.

Venimos de una sociedad heterosexista, que presupone que todos sus integrantes son heterosexuales o, por lo menos, deberían serlo y a pesar de que socialmente se promueve la heterosexualidad como la única opción válida y positiva.

Esto no ha funcionado como un antídoto contra la homosexualidad, la cual ha existido desde tiempos inmemorables como parte de la diversidad del comportamiento humano. De hecho, estudios reconocidos han demostrado que la homosexualidad también se da en el reino animal.

Por ejemplo, alrededor del cincuenta por ciento del juego sexual de las marsopas (pequeños mamíferos marinos emparentados con la familia de las ballenas y los delfines) se lleva a cabo entre miembros de su mismo sexo, lo que también sucede con otras especies.

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En algunas sociedades, la aceptación de la homosexualidad es completa, en cambio, en otras es rechazada, y las personas que son homosexuales padecen alto grado de discriminación.

Actualmente, se reconoce que existen múltiples maneras de vivir la sexualidad y que esta no es una parte secundaria de la personalidad, sino todo lo contrario, se encuentra en la intimidad de cada individuo, siendo esencial para su felicidad y realización como persona.

Para entender el tema, comencemos por definir qué es la orientación sexual, que se define como la atracción, tanto amorosa y afectiva, como física y sexual.

La ciencia define cuatro orientaciones sexuales básicas:

  • Heterosexual: Le atraen, tanto afectiva como eróticamente, las personas del sexo opuesto.
  • Homosexual: Le atraen, tanto afectiva como eróticamente, las personas de su mismo sexo.
  • Bisexual: Le atraen, tanto afectiva como eróticamente, las personas de ambos sexos.
  • Asexual: No siente atracción, ni afectiva ni erótica, por ninguno de los dos sexos y no le hace falta relacionarse sexualmente con nadie para su buen desempeño y felicidad.

De acuerdo con algunas estadísticas, se estima que del 10 al 15% de la población es exclusivamente homosexual; que una de cada diez personas en el mundo es bisexual; y entre el 1 y el 3% de la población total del planeta es asexual.

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Es muy común la idea de que ser homosexual, heterosexual, bisexual o asexual es una acción o una conducta, esto es un gran error, porque la orientación sexual tiene que ver con todo un sentimiento de atracción erótica, sexual, romántica y afectiva para con otros.

Por ejemplo, una persona homosexual puede tener una relación sexual heterosexual y eso no cambiaría sus sentimientos homosexuales. Una persona puede elegir practicar o no su orientación sexual, pero NO puede decidir sobre sus sentimientos.

¿Existe una base genética u hormonal de la homosexualidad?

La ciencia aún NO ha encontrado nada que determine la homosexualidad, a pesar de debatir constantemente acerca de la importancia de encontrar las causas de la homosexualidad, ya que ello implica seguir dando por hecho que la heterosexualidad es la única forma de vida sana.

No obstante, la ciencia tampoco conoce qué es lo que origina la heterosexualidad, ni ningunas de las otras orientaciones sexuales, y no ha hecho tantos esfuerzos en explicarlo.

Entonces, meditemos en lo siguiente: ¿Para qué serviría conocer la causa de la homosexualidad? ¿En qué cambiarían las cosas?

Existen muchos homosexuales que buscan esperanzados una causa de su homosexualidad, porque se sienten culpables por ser diferentes.

Sobre todo aquellos que han caído víctimas de los sectores fundamentalistas y conservadores, como del propio sistema heterosexista y de la cultura machista, que juzgan, critican y condenan todo lo que sea diferente o se salga de aquello que han establecido como “norma”.

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