Matrimonio moderno: Viven pero… no conviven

Con frecuencia, en mis gestiones como terapeuta que entrevista a diario a muchas personas, me encuentro con situaciones como las siguientes:

  • Parejas de muchos años conviviendo, pero que por diferentes razones duermen en camas separadas.
  • Proyectos de relación que durante muchos meses no sostienen relaciones sexuales.
  • Hombre y mujer que pasan más de un mes “sin dirigirse la palabra”, quiero decir, enemigos bajo el mismo techo.
  • Hombres que hacen visitas periódicas al hogar de una dama, pero “sin acostarse”.
  • Parejas migratoriamente separadas, es el caso de Vicente Noble, comunidad sureña de la cual han emigrado a España centenares de mujeres, y sus parejas se la pasan entre el motoconcho, el domino y el ron esperando sus remesas.
  • Proxenetas que administran una o más mujeres en el comercio sexual, pero se ufanan de que “aunque esa mujer es mía, yo no le pongo la mano”.
  • Damas que han llegado a un acuerdo con su pareja social, por razones de salud; por trastornos del deseo o simplemente porque “se le apagó la ilusión” y jamás han vuelto a tocarse.
  • Gente que, estando bajo un mismo techo, saben que es otro (a) el proveedor de placer (“open married”) y deciden “hacerse de la vista gorda” por intereses sociales , económicos o de otro tipo y, que para la opinión de los demás, estamos frente “a la pareja ideal”.
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Cada vez con mayor frecuencia, a pesar de lo que se crea, encontramos gente que va virgen al matrimonio, y que se pasan varias semanas sin consumar la copulación; quiero decir, sin que el caballero pueda penetrar la vagina de la dama llevándose de encuentro el himen.

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Muchos hombres enamorados de otros hombres, y algunas féminas interesadas en conquistar a alguien de su mismo género, se pasan la vida conviviendo (en los trabajos, en los partidos, en las organizaciones sociales), sin poder vivir; cuando digo vivir, hay que darle toda la extensión y profundidad al término.

¿Qué compleja es la convivencia? ¿Qué difícil es ajustar con una pareja de forma armoniosa para que vivir sea convivir de mutuo acuerdo y satisfacción? Al leer estas notas, cada quien debe preguntarse en profundidad y sinceridad: ¿Vivo o Convivo? Pero sé que más de un lector, al llegar aquí, se dirá: “Ese es mi problema”.

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1 comentario en “Matrimonio moderno: Viven pero… no conviven”

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