El secreto médico

secretoLuego de haber incinerado casi miles de expedientes acumulados desde finales de los años 70 hasta diciembre del año 2013, quedé muy triste. Recuerdo que una vez asistí al maestro Antonio Zaglúl en su casa de Herrera a un ritual idéntico cuando decidió retirarse del ejercicio de la psiquiatría.

Este despojo causa en los psiquiatras mucha pena, pero las cosas que sabemos de nuestros pacientes deben irse al ataúd de nuestra cita final con la vida.

Ya el médico de la Antigua Grecia, Hipócrates, decía muchos años antes de Cristo que: Cualquier cosa que vea y oiga en el curso del tratamiento o incluso fuera del tratamiento que haga referencia a la vida de los hombres, que en ningún caso deba ser divulgada, la guardaré para mí mismo sin hablar nunca de ella”.

Fuera del pensamiento de este personaje y trayendo la idea a la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró en el año 1948 que: “El médico debe a su paciente secreto absoluto sobre todo lo que se le ha confiado y sobre lo que conoce, debido a la confianza que el paciente ha depositado en él”. La misma organización revisó este postulado más tarde, en 1968, y agregó: “Respetaré los secretos que se me confíen aún después de morir el paciente”.

En un medio como el nuestro, donde la indiscreción es la regla, mucha gente clasifica a sus médicos con el debido cuidado. En programas radiales y televisivos, se divulgan, sin la debida autorización, asuntos familiares y personales de sus atendidos, lo que hace que las personas tengan más cuidado a la hora de confiarle sus secretos a su médico.

Sin embargo, guardar el secreto es relativo. La Asociación de Psiquiatras de los Estados Unidos (APA)  afirma que cuando el médico sabe que el paciente va a cometer un asesinato hay que alertar a la familia y llamar a las autoridades. La confesión al psiquiatra de que nuestro atendido tiene el propósito de quitarse la vida, requiere de una acción de protección inmediata, aunque estemos violando un presunto secreto.

Fuera de esta situación, la ley general de salud (42-01) en su capítulo IV establece claramente que entre los derechos de nuestros pacientes está el que se le guarden celosamente sus secretos.

[box type=”info” border=”full” icon=”none”]El Código Penal de República Dominicana en el párrafo II de su Artículo No. 377 especifica penas de prisión de uno a seis meses y multas de 10,000 a 100,000 pesos para el personal de salud que viole el secreto profesional.[/box]

No sé si con las modificaciones actuales esos articulados han sido alterados, pero con frecuencia veo en los programas de televisión algunas expresiones y fotos con la cara descubierta y los secretos develados de gente que, en su mayoría, son de escasos recursos y no tienen quien los defienda, lo que representa un hecho lamentable.

El destacado pediatra Emil Kasse Acta, antes de morir, escribió lo siguiente: El que no es ético en su vida privada, no podrá serlo en el ejercicio de la medicina”.

Por mi parte, afirmo que aquella persona que desde joven es poco discreta, si decide hacerse médico, tendrá la tentación constante a divulgar los secretos ajenos.

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