El noviazgo de antaño

El noviazgoEso de “tener amores” adquiere en la modernidad ribetes preocupantes. Veamos algunas pinceladas del estilo de apareamiento que la gente que trabaja en salud mental estamos observando el día de hoy sobre el noviazgo:

  • Los muchachos se inician en el noviazgo a muy temprana edad, a pesar de los esfuerzos de los padres para que esperen.
  • Las relaciones sexuales sin protección están de moda en jovencitos.
  • Ya los jóvenes no van a la casa a solicitar autorización para visitar con fines amorosos a una chica.
  • Creen saberlo todo; no le temen al peligro, máxime cuando su hora de salida los fines de semana es a las diez de la noche, regresando después de las tres de la madrugada.
  • Se observa una marcada infidelidad y multiplicidad de relaciones simultáneas, tanto de hembras como de varones.

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En estos días, una joven de 17 años, ante mi pregunta de que si su noviazgo iba en serio, respondió: “Doctor, es solo un agarre”.

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No quieren asumir responsabilidades, y el tema “casarse y formar una familia” NO está en su agenda de vida. No declaran con exactitud si es amores o es amistad lo que tienen, y existe un término clave: “estamos saliendo”. Aquel famoso sofá de la sala en donde todo el vecindario era un freno para los protagonistas de los “amores consentidos” ha desaparecido, y por lo menos en los sectores medios cada cual está narcotizado, o en una computadora, o disfrutando de una telenovela.

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En estos días, un ginecólogo de los tradicionales le confesó a una madre que había llevado a su niña de 16 años a un chequeo rutinario que “su niña ya no es señorita”, a lo que la madre perturbada contestó con un dejo de conformidad y frustración: “lo sospeché desde un principio”.

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El testimonio anterior nos dice que la presión de grupo es tan grosera, que en el bachillerato se dividen entre chicas modernas y las pariguayas. Estas últimas, que son minoría, les avergüenzan defender la virginidad como prenda prematrimonial. Además de que la educación sexual es débil en la escuela y la promoción del sexo responsable es una tarea pendiente, cualquier muchachita te da una cátedra de técnicas sexuales, pues ya están muy lejos los tiempos en que leíamos a escondidas la famosa revista Luz.

Lo cierto es que algunos hogares se han afectado tremendamente cuando uno de sus hijos o hijas se involucra en una relación que los padres no consideran conveniente, sana o nutritiva. Si bien es cierto que algunos padres están atrasados y cerrados a la modernidad y a la apertura dialogante, el problema estriba en que el que se enamora “no coge consejos”. Si algo sé es que la intuición de una madre vale más que mil enciclopedias sobre el arte de amar.

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En mi práctica, he visto vaticinios a puro olfato de madres sabihondas que cuando le dicen a una hija: “no me gusta ese muchacho”, muy difícilmente se equivocan. Pero… ¿Por ahí andarán las raíces del aumento de los divorcios? ¿La semilla del alto índice de embarazos indeseados en adolescentes? ¿El incremento del aborto y sus consecuencias?

Yo me pregunto al final del artículo: ¿Qué relación tienen estos desvaríos iniciales, en la relación hombre-mujer con la alta y creciente tasa de feminicidios?

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